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Hipotecas-Lastre para España




La hipoteca, ese peso que sólo los que lo sufren saben lo que significa; curioso que ahora vaya a ser la causa de que un país al completo se mantenga en el ostracismo.


El sur de Europa, los PIGS unidos y directos a la bancarrota. Comenzó Irlanda –que sustituyó a Italia en los últimos años-, continuó Grecia y Portugal se cierne entre la negación de lo evidente y la debacle del rescate. La pregunta es ¿puede permitirse Europa que Portugal caiga? Y lo que es más ¿puede España mantenerse firme en tal caso y evitar que la península se deplome?

Parece que el pseudoacrónimo que la prensa inglesa fanfarrona (como si existiese otra…) relacionó con los países mediterráneos no pudo ser más acertado, compartimos los mismos problemas estructurales y ahora afloran con apenas unos meses de retardo entre unos y otros.

Podríamos plantearnos que España, como dicen muchos políticos, tiene las suficientes bases financieras e institucionales como para no tener que preocuparse por lo que viene ahora; está bien, situémonos en ese escenario. Si todo marcha como hasta ahora empezaremos a recuperarnos en 2012 para estarlo del todo en 2014, esas son las predicciones de profesionales que se dedican exclusivamente a ello (CEPREDE, entre otros). Bien.

¿Qué decían las predicciones?

Nadie pudo saber que iba a haber un ola de cambio social y político en el mundo árabe, quién iba a ser capaz de adivinar que el precio del petróleo se dispararía y la gasolina alcanzaría máximos históricos. Con eso nadie contaba.

Sube el crudo, lo hacen con él los alimentos (es lo que tiene la maquinaria, que hay que echarle líquido y con el agua no basta) y los índices principales de inflación comienzan a repuntar una y otra vez, y lo que es más importante, sin contrapartida clara como síntomas de crecimiento. Es decir, que sube el pan pero no porque los españoles seamos más ricos. Cuidadito con eso. De hecho, el IPC de nuestro país es superior al de la media europea cuando el crecimiento va claramente por debajo de la misma.

Trichet reacciona. El Banco Central Europeo, organismo ortodoxo por definición tiene reminiscencias de la crisis del petróleo (1973) y sabe lo peligroso de entrar en un bucle de precios altos y poca actividad, de ahí no es fácil salir; por lo tanto, mejor no entrar.

Existe un mecanismo de control de precios bien sencillo y se trata de alzar los tipos de interés. Suben los tipos y las empresas tienen más difícil enfrascarse en fuertes inversiones. El dinero que debes devolver cuando te prestan es ahora superior y esto afecta enormemente al nivel de inversión total. Los hipotecados ven a la vez como su letra crece y eso les hace consumir menos. Al haber menos consumo las empresas no tienen de donde financiarse y todo va a peor, en fin, el mecanismo de siempre.

La hoja de ruta inicial que inducía a subidas paulatinas (se explicaron y se les quitó importancia en este blog hace un tiempo) y muy muy pequeñas del Euribor se ha visto trastocada por el leve calentamiento de los precios en Europa. Esto es probable que no vaya a frenar siquiera mínimamente la buena marcha de los países de centro y norte de Europa, pero, seguro afectará a España. Por esas particularidades que se dan será más difícil que no nos pase una cuantiosa factura. En un país que arrastra problemas graves de morosidad, el peor coscorrón que le puedes dar es una subida media de 50€ mensuales en la hipoteca que suman 600 a final de año.

No hay muchos que vean a España resarcirse en las próximas fechas, pero desde luego, lo que está claro es que estas circunstancias anómalas relacionadas con el petróleo, la crisis nuclear y la dimisión de Sócrates no ayudan. Son un contrapeso.


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